Imaginate esto: John Krasinski (Ben) y Mandy Moore (Sadie) se van a casar. Ben se quiere casar en otro lado pero Sadie se quiere casar en la iglesia de su pueblo, con lo que toda la familia de ella está de acuerdo, por tanto él cede. ¡Rebozan felicidad joven! Pero, aunque no estén técnicamente obligados, deciden tomar un curso prematrimonial de tres semanas en el que Robin Williams (Reverendo Frank) los hará odiarse el uno al otro.

Como espectadora, estuve toda la película pensando: ¿por qué no dejan el curso y listo? Pero, claro, si lo hubiesen dejado no tendríamos película.

Los protagonistas de Licencia para casarse

Licencia para casarse (título original: License to Wed) fue un éxito de taquilla, recaudando 70 millones mundialmente, cuando fue hecha por 35. Y tiene sentido. Me reí mucho y las personas con las que vi la película también se rieron mucho. Sumado eso a Robin Williams (Dead Poets Society), John Krasinski (The Office) y Mandy Moore (A Walk to Remember), la película, desde mi humilde opinión, tenía todo para ser un éxito. Pero a la crítica no le gustó para nada. Para nada. Me parece increíble pensar que, en Rotten Tomatoes, tiene peor puntuación que la última película que reseñé, Darling Companion. Pero, a diferencia de Darling Companion, a esta le fue bien. Y no está “olvidada”. Para mí, la mayor diferencia radica en que Licencia para casarse no es mediocre, o “a medio cocinar”. Sino que va hasta el extremo con el humor y también con el romance. Pues es una comedia romántica. En cambio, Darling Companion es una “comedia” dramática que trataron de vender como una comedia romántica, pero que en realidad es una historia sobre encontrar a un perro perdido. Incluso Lawrence Kasdan, el director de la comedia dramática, admitió que Hollywood no hacía películas como las que él hizo, y quizá por eso tuvieron que venderla como algo que no era.

Este largometraje fue dirigido por Ken Kwapis, un director de cine que frecuentemente dirigía episodios de The Office. Esto resultó en que varios actores de la sitcom aparezcan acá. Incluidos están, obviamente, John Krasinski, también Mindy Kailing como la esposa del mejor amigo de Ben, Brian Baumgartner como un hombre que va a las reuniones del Reverendo Frank, y Angela Kinsey como una mujer que atiende un local de joyería. Cuando vi a Mindy Kailing, pensé que se trataba de una casualidad, pero cuando vi a Brian supe que esto iba a ser genial para fans de la serie.

John Krasinski y Brian Baumgartner en Licencia para casarse

No puedo no mencionar a quienes de verdad se roban la película: unos bebé robot que la pareja recibe de parte del Reverendo Frank como parte del curso. Tienen las escenas más graciosas de la película. Son muy feos. Hasta ahora me pregunto cómo pudieron sacar tantos fluidos corporales. Pero no nos olvidemos de cuando Ben le saca la cabeza a uno de ellos al partirlo contra un mostrador… Cine.

Mi mayor problema con esta película fue el personaje de Sadie, quien cada vez que el reverendo les sugería hacer una atrocidad, como manejar un auto con una venda en los ojos, ella estaba feliz de hacerlo porque, claro, es parte del curso. Obvio que es una película, pero, por ejemplo, el personaje de Ben me pareció el único que estaba en nuestro mundo y que pensaba como una persona. Lo peor es que, cuando después de mucha tortura, él decidió ir a la casa del reverendo a investigar pero no encontró nada incriminatorio, Sadie lo deja y se va de luna de miel sola, porque él no había escrito sus votos. ¡¿Pero cómo va a escribir sus votos si literalmente los están torturando?! A ver, el pequeño secuaz del reverendo literalmente les puso un micrófono en su habitación. Claro está que es una película disparatada de comedia, pero Ben se siente como el único que está en nuestra realidad, lo que crea una especie de disonancia.

Como bien dijo Sandra Hall para Sydney Morning Herald, al final terminamos odiando tanto al reverendo que ni siquiera podemos estar de su lado para el final feliz. Leer esto me hizo darme cuenta de que sí, se supone que nos debe caer bien cuando llega el final y, a pesar de todas las adversidades, casa a la joven pareja. Pero el problema es que él causó todas esas adversidades. Él hizo manejar a Sadie con los ojos vendados y les puso micrófonos en su habitación y, aunque podría seguir todo el día, él fue quien los hizo separarse al menos por un momento.

Hay una escena que para mí es clave, en la cual están en una reunión de parejas donde todas las parejas se odian entre sí menos ellos dos. Aunque los demás los resientan y el reverendo lo intente, solo se dicen cosas lindas. Hasta que llega un punto donde, luego de que el reverendo les haya dicho que actúen como el otro, empiezan a discutir levemente y Ben se estrella contra una mesa. Este no fue el momento crucial donde todo apunta a que se van a separar, pero, igualmente, mientras veía esta escena solo podía pensar: este es el momento. Porque de alguna manera lo es. Ellos, durante esta escena, dicen que no pelean. Lo que se puede entender como que, ahí mismo, frente al Reverendo Frank, fue su primera discusión.

Al final, considero que Licencia para casarse es como un coming-of-age para personas que se van a casar. Tengo un punto, creo.

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