Imaginate esto: Andie (Kate Hudson) tiene que ahuyentar a un hombre en diez días por un artículo que escribe, mientras que Ben (Matthew McConaughey) hizo una apuesta en la que tiene que enamorar a una mujer en diez días. Los dos entran a la relación con motivos ocultos pero terminarán cayendo por el otro.
Cómo perder a un hombre en 10 días se lanzó en el 2003 y fue dirigida por Donald Petrie. Tuvo un presupuesto de 50 millones de dólares y logró recaudar 177 en la taquilla.
Esta es una de las comedias románticas más reconocidas de la historia, y más específicamente de los 2000. Su premisa tan creativa es uno de los puntos más fuertes. ¿Un publicista y una escritora que para llegar a tener lo que quieren en su trabajo necesitan enamorarse el uno al otro? Es perfecto. Claro que también es predecible, pero como muchísimas veces he dicho acá, las comedias románticas necesitan ser predecibles para funcionar (en la mayoría de los casos, al menos).
Ver como Andie atormenta al hombre que necesita enamorarla para poder tener a cargo la publicidad de una campaña de diamantes es divertidísimo. También es hermoso verla darse cuenta de que se está enamorando de él, pero que igualmente necesita seguir adelante con el plan para poder hacer artículos sobre política y temas que ella considera más serios.
Hay momentos muy icónicos, como cuando Andie le regala a Ben un “helecho del amor”, que llega a morir literalmente, sirviendo como una metáfora de la relación que también está muriendo. O el vestido amarillo de Andie, que no llega a ser tan icónico como el vestido verde de Jennifer Lopez, pero por poco. Cuando los dos cantan “You’re So Vain” de Carly Simon. O cuando, luego de que los dos se enteran de los motivos del otro para estar en la relación, Ben le dice que si su fin era perder a un hombre en diez días, entonces ya lo logró, y Andie le contesta: “No puedes perder algo que nunca tuviste”.
El hecho de que, como espectadores, estamos esperando a que se enteren sobre los motivos del otro para estar en esa relación suma un montón. Agrega un elemento de suspenso y expectación al tan esperado desenlace en el que se enterarán sobre lo que nosotros ya sabemos del principio.
Algo que amé en esta película es como Andie subvierte a la chica cool. Si viste Perdida y le prestaste atención al monólogo de Amy Dunne, sabés que la chica cool se deja pasar por arriba ya que no cuestiona al personaje masculino, le gusta lo mismo que a él y es relajada. En esta película, ella finge amar los intereses de él pero asfixiándolo y haciéndolo querer romper con ella. Crea intimidad muy rápido, le comunica sus deseos de tener hijos y de cómo los quiere nombrar, y lo interroga de forma neurótica. La película, de alguna manera, critica lo que consideramos que es una mujer “cool”, haciendo a Andie actuar como una loca. Ella lo asfixia con su amor completamente exagerado e inesperado si tomamos en cuenta que lo conoció hace menos de una semana. También conoce a sus padres a menos de diez días de conocerse. Ella, la heroína de Cómo perder a un hombre en 10 días, mata a la heroína de comedia romántica para crear a una heroína que, aunque lo hace para su trabajo, subvierte la convención de la chica relajada, cool. Todo esto no podría estar más claro, ya que el punto del artículo que escribe Andie es hacer lo que las mujeres hacen mal en las relaciones para ahuyentar a un hombre. El romance termina funcionando, y solo empieza, en primer lugar, porque él necesita que ella se enamore de él, ya que sin eso no conseguirá la campaña que tanto anhela. Esto crea un escenario perfecto para burlarse o satirizar lo que se considera apropiado en las relaciones. Es una comedia romántica predecible, pero que aun así logra decir algo sobre las relaciones y sobre lo que los hombres esperan de las mujeres.
Sí, es predecible, pero repito: eso es lo que las comedias románticas necesitan ser. Filmes confortantes en los que nos refugiamos porque sabemos que todo va a salir bien al final, al contrario de la vida real.
Es graciosa, con momentos que siguen siendo raros (de buena manera) hasta el día de hoy, una protagonista que logra subvertir a la protagonista típica que es perfecta en los ojos del hombre, y un protagonista masculino que logra ser encantador. Desde el principio, cuando vemos a Andie, una mujer que trabaja en una revista y hace una columna de consejos, sabemos que va a ser la típica romcom que necesitamos hoy más que nunca. El romance es ligero, sin baches grandes además de lo que los llevó a estar juntos en el primer lugar, y los protagonistas tienen química, especialmente cuando cantan “You’re So Vain” en el apartamento.
Al final, Cómo perder a un hombre en 10 días es encantadora, divertida, y aunque en el ámbito de las críticas se diga que es cliché o predecible o tan solo una romcom dosmilera más, es mucho más de lo que se ve en la superficie.
