Admisión: Reseña de la película de Tina Fey y Paul Rudd
Imaginate esto: Portia (Tina Fey) es una oficial de admisiones de Princeton muy comprometida con su trabajo, pero todo se complica cuando se encuentra con un excompañero, John (Paul Rudd), que le presenta a Jeremiah (Nat Wolff), un joven prodigio que, según John, es el hijo de Portia.

Momento gracioso de Admisión (2013)
Admisión se lanzó en 2013 y fue dirigida por Paul Weitz. Tuvo un presupuesto de 13 millones de dólares y logró recaudar 18 en la taquilla.
Una de las cosas más criticadas de esta película es la mezcla de géneros (comedia, drama y romance), que según algunas personas se llega a sentir raro. Para mí, esta unión de comedia romántica y comedia dramática se siente increíble para una película con esta trama. No tiene momentos de reírse en voz alta pero tampoco los necesita. Es más un drama ligero con un romance no muy inesperado.
El personaje de Portia, interpretado por la increíble Tina Fey, se siente muy cercano. Aunque a simple vista pueda llegar a parecer una oficial de admisiones con una ética profesional inquebrantable pero un corazón de piedra, esto que pensamos termina siendo al revés. John, interpretado por el magnético Paul Rudd, empieza siendo un tanto molesto pero lo terminamos adorando, pues tiene buenas intenciones y es parte de este mundo en el que es difícil no encariñarse con los personajes. Lily Tomlin también es imposible de parar de mirar como Susannah, la madre inusual de Portia.
Es hermosa la manera en la que este filme explora al personaje de Tina Fey, una estricta oficial de admisiones que pierde su ética profesional al enterarse de que uno de los postulantes, Jeremiah, podría ser su hijo. Es muy lindo como humanizan a los personajes, los hacen sentir tan cercanos y nos hacen empatizar de tal manera, incluso si peleamos diferentes luchas a las de los personajes de esta película. Todos se sienten muy reales y creo que es gracias a la parte más dramática, que se toma más tiempo de explorar qué sienten los personajes, pero no se siente tan angustiante o imposible de ver en un buen día, y eso es gracias a su ligereza y su comedia.
Toda la parte final es increíble. En el contexto de la película, es importante que hayan consecuencias para el poco profesionalismo de Portia, creando así un desenlace más realista y acorde con el resto del filme. Y las hay, pero eso no hace que Portia se arrepienta de haber ayudado a Jeremiah, lo cual me parece hermoso.
Paul Rudd y Tina Fey son increíbles cuando están juntos. En una cinta donde se muestra el proceso de selección en una prestigiosa universidad, se tocan temas como la adopción y la maternidad, lo que más entretiene y hasta da para hablar es la manera en la que los protagonistas funcionan tan bien juntos y, dicho sea de paso, me encantaría que estén juntos en otro filme de este estilo.
Un dato curioso es que la película está basada en una novela del mismo nombre escrita por Jean Haff Korelitz y lanzada en 2009. Fue grabada en el campus de Princeton, donde se supone que el filme toma lugar, y Owen Wilson iba a interpretar a John, el papel que luego terminó yendo a Paul Rudd.
La película funciona muy bien en muchos momentos, específicamente cuando Portia está acostada con el que luego va ser su exmarido, y no paran de repetir que les gusta la vida que tienen porque es simple, o cuando ella literalmente le pide a él que la deje de describir con adjetivos con los que describirías a un perro. Todo eso para luego mostrarnos a Portia saliendo de su zona de confort y tomando riesgos. Ella no es la que lo deja él, pero sí es la que toma la decisión de empezar a vivir. Por eso el romance entre Portia y John funciona tan bien (entre otras cosas), porque los dos necesitan a alguien como el otro. Ella, como dice el hijo de John, es una adulta aburrida y normal, mientras que él no para de viajar por el mundo sin sentar cabeza en ningún lugar. Se complementan, aunque no de forma “los opuestos se atraen”, porque no son opuestos en personalidad sino en estilo de vida. Se necesitan uno al otro y lo vemos especialmente al final, luego de que Portia hace que John tome una decisión importante sin siquiera intentarlo, porque así es como lo impacta.
En este filme vemos muchos tipos de padres. Vemos a John, quien tiene un hijo que adoptó luego de que su madre murió en un accidente de auto. Tenemos a Susannah, una escritora que no es muy cercana con nuestra protagonista, al punto de que le pide que la llame por su nombre y no “mamá”. Y luego tenemos a Portia, que no quiere ser madre. No obstante, luego nos enteramos de que dio en adopción a su hijo cuando estuvo en la universidad, y eso es lo que la lleva a perder toda su ética profesional en primer lugar: la idea de poder hacer algo bueno por su hijo.
Admisión es un hermoso filme que se podría considerar tanto una comedia romántica como una comedia dramática, y si queremos ser más específicos, las dos. Más allá de géneros, es conmovedora, ligera e incluso triste por momentos. Es hermosa y vale completamente la pena si te gustan las películas emocionantes y ligeras protagonizadas por actores increíbles.
